*8 de Diciembre | Hijos de La Promesa – Lección*
*PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:*
Lee “La verdad progresa en Inglaterra”, El conflicto de los siglos, pp. 265, 266. Lee, también, “Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 1, pp. 1.099, 1.100.
“Existe una predestinación de individuos y de un pueblo, la única predestinación hallada en la Palabra de Dios, donde el hombre es predestinado a ser salvo. Y muchos han mirado hacia el final, pensando que estaban seguramente predestinados para tener la dicha celestial; pero esa no es la predestinación que revela la Biblia. El hombre está predestinado a ocuparse en su propia salvación con temor y temblor. Está predestinado a ponerse la armadura para pelear la buena batalla de la fe. Está predestinado a usar los medios que Dios ha puesto a su alcance con el fin de guerrear contra toda concupiscencia impía mientras Satanás juega el juego de la vida por su alma. Está predestinado a velar en oración, a investigar las Escrituras y evitar caer en la tentación. Está predestinado a tener fe constantemente. Está predestinado a ser obediente a toda palabra que sale de la boca de Dios, y a que pueda ser no solo oidor sino también hacedor de la Palabra. Esto es predestinación bíblica” (TM 453).
“Ninguna mente finita puede comprender plenamente el carácter o las obras del Ser infinito. No podemos descubrir a Dios por medio de la investigación. Para las mentes más fuertes y mejor cultivadas, lo mismo que para las más débiles e ignorantes, el Ser santo debe permanecer rodeado de misterio. Pero, aunque “nubes y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el cimiento de su trono” (Sal. 97:2). Podemos comprender lo suficiente de su trato con nosotros para descubrir una misericordia ilimitada unida a un poder infinito. Podemos comprender, de sus propósitos, lo que seamos capaces de asimilar; más allá de esto, debemos confiar en la mano omnipotente, en el corazón lleno de amor” (Ed 169).
*PREGUNTAS PARA DIALOGAR:*
Ciertos cristianos enseñan que, incluso antes de nacer, Dios escogió a algunos para salvación y a otros para perdición. Si por casualidad hubieras sido uno de los que Dios, en su infinito amor y sabiduría, predestinó para perdición, entonces no importa las decisiones que tomes, estás condenado a la perdición; que muchos creen que significa quemarse en el infierno por la eternidad. En otras palabras, sin ninguna decisión de nuestra parte, sino solo por la providencia de Dios, algunos están predestinados a vivir sin una relación salvífica con Jesús aquí en esta vida, solo para pasar la próxima vida quemándose para siempre en los fuegos del infierno. ¿Qué hay de malo con esta visión? ¿De qué manera contrasta con nuestra interpretación de estos mismos asuntos?¿Crees que la Iglesia Adventista del Séptimo Día y su propósito en el mundo actual se equipara con el papel del antiguo Israel en su época? ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias? ¿En qué sentido estamos mejor? ¿O estamos peor? Justifica tu respuesta.
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