LA CONVERSION DE SAN PABLO

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REFLEXION  

  

Es común escuchar: Yo no soy malo, no robo, respeto a mis  hermanos, voy a misa los domingos, etc. Sin embargo esto no es  suficiente, pues hemos sido llamados no a ser buenos, sino a ser SANTOS.  Y la santidad está fundada no en nuestras buenas obras, sino en el  encuentro transformante con Dios.
Pablo, como él mismo lo ha  dicho en su testimonio, era un hombre bueno, observante de la ley, sin  embargo hasta que en Damasco se encontró PERSONALEMENTE con el Señor,  sólo hasta entonces su vida se transformó RADICALMENTE.
Por eso  es necesario que todos y cada uno de nosotros, tenga en su vida un  "Damasco", es decir un momento en nuestra vida que sirve como parte  aguas, desde donde podemos decir: Antes yo era del mundo, pero ahora  pertenezco a Cristo. Es fácil saber si se ha tenido este encuentro, pues  de  ordinario tiene fecha y se pude decir antes de y después de. Si aún no  has tenido este encuentro transformante con Jesús, pídele al Espíritu  Santo llegar a tenerlo, pues sólo Él te lo puede conceder. Sólo después  de "Damasco" la vida es verdaderamente vida.

ORACION 

  

Señor Jesús que invitas a todo hombre y mujer a  seguirte para poder gozar de tu presencia y amor eternamente, haz que  veamos con claridad que esa invitación es también un llamado a llevar  una vida semejante a la tuya en el servicio a los demás y en la  fidelidad a Dios para que así, podamos merecer esa vida que has ganado  para nosotros en tu cruz.

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